“Una experiencia con mucha adrenalina sin duda alguna es ir al estadio, y mucho más si es que vives 89 minutos saltando y coreando las canciones que demuestran tu amor por tu equipo, sea el que fuera. Pero esta alegría se puede evaporar en menos tiempo de lo que uno cree y en el momento menos pensado, solo por un error, no propio, lo que era gloria puede convertirse paradójicamente en un “trago amargo” para los cerveceros”.
Muy pocas veces uno se sumerge en medio de miles de personas que saltan, cantan, empujan y gritan de todo. Este es el extremo celeste, la barra popular de Sporting Cristal, que no tiene la cantidad de hinchas que tienen otros equipos pero cantan y aman a su camiseta, como todo hincha, como toda pasión.
Francis, hincha de este equipo acostumbra a ir al estadio, pero a ver el partido, gritar y analizar el juego aunque esta vez tenia que vivir una experiencia ya vivida anteriormente pero que no pasa con mucha frecuencia, ir a la barra popular, ir al Extremo Celeste.
Bueno para poder vivir una experiencia tienes que hacerlo desde el comienzo hasta el final, por eso el tenia que empezar en San Juan de Lurigancho, punto de encuentro de la barra mas popular de los cerveceros. Y así fue, ya estando en el “point” comenzaba a llegar la gente, algunas caras bellas, algunas mucho mas, obviamente hablando sarcásticamente, Francis observaba todo y comenzaba a pensar que podría ser un buen día.
En eso se encontró con el contacto que lo acompañaría por esta travesía, Guilder conocido por la barra y amigo de Francis de unos años atrás. Eso hacia ver que las cosas podían salir mucho mejor ya que con una persona que conoce mas que uno, se aprende y se descubre mejor.
Era muy difícil saber cuantos faltaban ya que eran muchos hinchas, pero algo le hizo saber que ya estaban completos, comenzaban a caminar. Avenida tras avenida, calle por calle, el se sentía uno de ellos y no se sentía tan mal, salvo al ver la cara de pavor de los transeúntes que pensaban que podían haber amigos de lo ajeno.
Rodeado de policías la caminata tenía un destino, el Miguel Grau del Callao, ya que defensa civil una vez mas negó la oportunidad de ver un clásico moderno en el estadio más celeste de todos, el pequeño pero agradable estadio San Martín.
Estando en el primer puerto Peruano la entrada al estadio fue lenta pero segura, ya estando adentro él comenzaba a sentir el ambiente de fútbol, ese ambiente tan lindo que solo se puede vivir cuando juega el equipo de tus amores, y mucho mas si se enfrentaba a una oncena muy fuerte, la aliancista.
A nuestro amigo Fran se le hacia interminable la previa, ya que desde que entro al estadio junto a Guilder hasta que empezó el partido paso mas de media hora, pero parecía mas de tres horas. Por fin salieron los equipos, Cristal seguido por Alianza, el primero con Carvallo; Prado, Lojas, Gonzáles, Yotún; Pérez, Lobatón, Sheput, Ísmodes; Hurtado y Maestri. Los de la victoria lo hicieron con Forsyth; Fleitas, Solís, Aparicio, Moisela; Jayo, Ciurlizza, Vilchez, Quinteros; Ovelar y Velásquez.
Hasta que el señor Georges Buckley, juez principal del cotejo, dio el pitazo inicial y comenzó la guerra, el equipo aliancista comenzó agresivo y con dos llegadas al arco Rimense comenzaba asustando a los hinchas del extremo celeste, obviamente incluyendo a Francis.
El partido había tenido un ingrediente especial, por un lado el veterano ídolo rimense no podía jugar por suspensión y por el otro el victoriano mas habilidoso estaba en la banca de los suplentes. Bueno la ventaja la tenía el colombiano ya que él si podía entrar cuando Gustavo Costas lo quisiera.
Después del susto que produjo el ataque de alianza en los primeros minutos, el partido se fue emparejando y así poco a poco Cristal fue dominando por meritos propios y también por que Alianza estaba mal parado en el terreno de juego. Francis comenzaba a tranquilizarse.
El seguía al pie de la letra los cánticos y melodías que coreaban los hinchas, aunque solo sabía 3 canciones al final terminó siendo un cancionero andante. “Sporting querido, equipo adorado” esa parte de me gravo todo el día. Aunque el tenia mas ganas de cantarle algo a la madre del el juez de línea, pero eso se los cuento mas adelante.
El extremo y el novato gritaron el “uff” más fuerte que escuche en mucho tiempo cuando el vagón Hurtado se fallo un gol solo y abajo del arco; aunque estaba adelantado el árbitro considero lícita la jugada. Para ser exacto con lo del “uff” fue el que el cóndor Andrés Mendoza produjo cuando nos robo la mínima pero chance al fin de ir al mundial del 2006 fallándose un gol cantado que nos daba el triunfo ante ecuador.
Pero tenia que llegar, tenia que haber un motivo para gritar con euforia y desenfreno, y llegó cuando el vagón recibió un pase y con su habilidad principal que es el desborde le gano el vivo, como se dice criollamente, a Solís centrando y dejando solo frente al arco a un ex intimo pero que nunca dejo de ser celeste, en el corazón por lo menos; odiado y querido a la vez por el publico celeste. Él, Flavio Maestri, quien solo tuvo que empujarla para desatar un grito a medias, por ser él el que anoto el gol. Grito y gol al fin.
Es ahí cuando él sufrió una pequeña caída, nada grave. Ya que en ese momento lo único que pasaba por su cabeza era que su equipo iba ganándole a uno de sus mejores rivales. Todo eso paso en el minuto 69 del partido, como sea tenia que ser un momento eufórico siendo ese el número.
El partido estaba controlado. Entro Montaño y alianza comenzó a jugar mejor, pero como ya dije todo estaba controlado.
Muchas veces nos pasa que tenemos algo en nuestras manos, algo que anhelábamos con toda el alma, y que en un minuto se disuelve y nos hace sentir que a veces la vida es injusta. Minuto, ultimo minuto en el que paso lo impensable, una jugada cambió la sonrisa celeste de miles por una cara larga azul. La ultima jugada.
Es que Leandro Fleitas marcó, tras pase de Montaño, en un evidente fuera de juego. Y ahí viene lo de la mamá del árbitro, se acuerdan, es que el juez de línea tenía un bistec en la cara y no cobró el offside. Era el minuto 93 y otra vez se le quemaba el pan en la puerta de horno al Sporting. Este señor cometió un gran error, falla que automáticamente le quitaba dos puntos valiosísimos a Sporting Cristal y ante un rival directo.
Esto me hizo relacionar el partido con una mujer traicionera, ya que te puedes enamorar y llegar a un punto tan grande de felicidad que cuando te engaña duele mucho más de lo pensado. Esto nunca le paso a Francis pero creo que debe doler mucho. Así le dolió a él, porque errar es humano pero eso no fue un error fue un horror. Así le dolió ya que tenía un partido controlado y ganado y al final salio del estadio con una cara de frustración, al igual que toda esa gente cervecera que acudió al estadio preocupándose de que no les roben y que fueron asaltados dentro de la cancha por un árbitro incompetente. Pero así es la vida a veces ganas, a veces pierdes pero como dice el gran Rubén “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Gracias Winston.